Página editada por Antonio L. Manzanero, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. España

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Procesos básicos en la memoria a largo plazo


Para hablar de los procesos básicos en la memoria a largo plazo, antes debemos distinguir entre dos tipos diferentes de memoria, episódica y semántica, dado que cada uno implica, a su vez, procesos distintos.
La memoria episódica maneja las huellas de memoria compuestas por información central y los elementos contextuales que la acompañan. Y representa las propiedades o atributos perceptivos de los estímulos, con un referente autobiográfico, esto es, la huella de memoria está fechada temporalmente y localizada espacialmente respecto al propio sujeto y a otros sucesos. Es un registro más o menos fiel de las experiencias de una persona, nuestros “recuerdos”.
La memoria semántica trabaja con información conceptual que tiene referencias cognitivas sobre hechos o sucesos genéricos y sobre conocimiento general. Por definición, la información semántica es acontextual o no autobiográfica. Son nuestros “conocimientos”.
Aquí nos referiremos principalmente a la memoria episódica puesto que es este tipo de memoria en la que se enmarcarían las declaraciones de los testigos. En este marco, podemos distinguir tres procesos básicos: codificación, retención y recuperación.

Codificación
Los procesos de codificación implican la formación de una huella de memoria. Cada huella es específica y está influida por otra información almacenada en la memoria y relacionada autobiográfica y/o espacio-temporalmente con el episodio que es objeto de codificación, y por conceptos relacionados de la memoria semántica (figura 19). Ambas afectan a su interpretación. De modo que no se almacena la información tal cual la percibimos, sino que siempre es objeto de un proceso de selección de la información relevante, después de una interpretación que la dota de significado y por último de su integración en las estructuras previamente existentes.
La codificación hace a cada huella de memoria circunstancial y específica, de forma que pueden existir tantas como codificaciones diferentes se realicen. Esta especificidad viene determinada por la información contextual. Tulving y Thomson (1973) plantean el Principio de Codificación Específica para explicar este aspecto. Según este principio “las operaciones específicas de codificación realizadas sobre lo que se percibe determinan lo que se almacena, y  lo almacenado determina qué indicios de recuperación son eficaces para acceder a lo que está almacenado” (Tulving y Thomson, 1973, pág. 359).
 
Retención
El paso del tiempo es uno de los elementos clave en la fase de retención: cuanto mayor es el periodo de retención mayor será el deterioro de las huellas de memoria. Pero más importante aun es qué ocurre con la información almacenada durante ese tiempo. Así, el proceso más importante en la fase de retención es sin duda alguna la recodificación, que se define como los procesos u operaciones que tienen lugar después de la codificación de un suceso original y que provocan cambios en las huellas de memoria (Tulving, 1983).
Durante la recodificación, las propiedades funcionales de una huella de memoria se modifican, debido a todo tipo de actividad mental. Las circunstancias que provocan una mayor recodificación son aquellas en las que se repiten los mismos sucesos, o aquellas en las que se producen sucesos muy similares.
El efecto de la repetición puede provocar la confusión entre los diversos sucesos o bien una mayor accesibilidad a las huellas originales, dependiendo de las características de los hechos interpolados entre la codificación y la recuperación, y de las particularidades de la propia codificación.
La presentación múltiple de un mismo ítem en contextos diferentes dará lugar a la difusión de los elementos de la huella ya que se encontrarán en diferentes representaciones. Cuando lo que se repite es el contexto de presentación, entonces unos mismos indicios contextuales pueden servir para acceder a más de una huella, produciéndose un solapamiento.
La entrada de información no relacionada producirá un efecto de integración de la información si la nueva información se asimila a las representaciones existentes. Aunque incluso sin integración, la nueva información todavía puede interferir en la accesibilidad de la almacenada previamente.

Recuperación
La recuperación de la información previamente almacenada no siempre es fácil, ya que deben darse unas determinadas condiciones para que ésta se pueda producir. En primer lugar, el sistema cognitivo debe estar predispuesto para la recuperación. En segundo lugar, debe presentarse un indicio de recuperación adecuado, es decir, la clave que facilita encontrar la información almacenada (como la referencia de un libro en la biblioteca, sin la referencia no hay libro). Así, entre otros factores, la recuperación depende de lo completa que sea la reinstauración de la situación de codificación en el momento de la recuperación. Sin los indicios adecuados que se utilizaron en la codificación y que servirán como “pistas” para localizarla, la información queda inaccesible.
En este sentido, la recuperación dependerá de las distintas tareas de memoria, pudiendo distinguirse entre tareas explícitas o deliberadas (reconocimiento, recuerdo libre y recuerdo con indicios) que implican la recuperación consciente de la información; y tareas implícitas o no-deliberadas, que no requieren la recuperación consciente.
Las tareas explícitas se diferencian entre sí por el tipo de indicio que se proporciona al sujeto para resolverla. En las tareas de reconocimiento se presenta como indicios de recuperación una copia de los ítems codificados, en el recuerdo libre no se proporcionan indicios, mientras que en el recuerdo con indicios se facilitan los relacionados contextual y/o conceptualmente con la información original. Es decir, en las tareas de reconocimiento se vuelve a presentar la información codificada anteriormente, por ejemplo volvemos a ver a una persona que ya apareció la semana pasada y la reconocemos como la misma que se presentó entonces. Cuanto más semejante sea su apariencia a la anterior, más fácil será de reconocer, ya que si se hubiera cambiado el peinado la tarea se verá dificultada. En el recuerdo lo que se vuelve a presentar es el contexto donde vimos a esa persona y somos nosotros quien tomándolo como indicio de recuperación debemos recordar a quién vimos allí entonces.


Procesos de recuperación
Tulving distingue entre dos procesos diferentes que intervendrían en distintas fases de la recuperación: el proceso de ecforía y el proceso de conversión.
En la memoria episódica, la fase inicial corresponde al proceso de ecforía, una actividad constructiva y sinergística que combina la información (episódica) de la huella y la información (semántica) del indicio. Lo que una persona recuerda de un hecho depende directamente de la cantidad y calidad de información ecfórica relevante.
La segunda fase de recuperación consiste en que la información se hace accesible a la conciencia dando lugar a una experiencia de recuperación que puede ser interna simplemente haciéndose consciente la información, o externa dando lugar a una conducta como una respuesta manifiesta mediante el proceso de conversión.
Tulving (1983) denomina experiencia de recuperación a la conciencia subjetiva de la información ecfórica de la persona que recuerda. La experiencia mental de recuerdo son imágenes mentales y conciencia: cuando una persona recuerda un hecho pasado tiene una imagen mental de él y es consciente de que se trata de una réplica de lo que ocurrió en cierta ocasión. De esta forma, el acto de recuperar un determinado episodio puede concluir con la experiencia de recuperación, pero en ocasiones la experiencia de recordar no es consciente directamente y se convierte en conducta en las tareas no-deliberadas o implícitas.


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Manzanero, A.L. (2008): Aspectos básicos de la memoria. En A.L. Manzanero, Psicología del Testimonio (pág. 27-45). Madrid: Ed. Pirámide.