Página editada por Antonio L. Manzanero, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. España

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Un desajuste en el cerebro hace que personas vean cosas que pasaron horas antes


El estudio de un insólito síntoma asociado a diferentes trastornos podría servir para comprender mejor el funcionamiento del cerebro

En la palinopsia, una imagen observada persiste o
reaparece al cabo del tiempo / Glauco Umbelino
Manuel Ansede
08/02/2014

Un día de 1984, un profesor de historia fue a comprar el periódico a un quiosco de Caracas y vio con el rabillo del ojo cómo una mujer se agachaba a coger una revista. Es de suponer que el periódico que compró aquel día hablaba de la devastadora hambruna que sufría Etiopía, de la Guerra Fría entre EEUU y la URSS y del uso de armas químicas contra Irán por parte de Irak. Nos podemos imaginar también al profesor enfrascado en las noticias, ya camino de su casa con el diario en la mano, cuando de repente volvió a ver, de manera nítida, a la mujer agachándose a coger la revista tal y como la había visto minutos antes, pese a que ella ya no estaba delante de sus ojos, sino a cientos de metros fuera de su campo visual. El profesor vio la misma escena dos veces, aunque sólo había ocurrido una vez.
El maestro sufría palinopsia, un insólito síntoma asociado a varias causas en el que una imagen observada persiste o reaparece al cabo de minutos o incluso horas. En el caso del profesor, un tumor cerebral benigno había distorsionado el procesamiento de imágenes de su sistema visual, como detalló en un estudio un equipo liderado por el médico Rafael Muci, miembro de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela.
El caso del maestro venezolano no es único. La literatura médica describe un puñado de casos históricos, aunque el propio grupo de Muci subraya que “es un síntoma sobre el cual los médicos no están dispuestos a inquirir, ni los pacientes a quejarse, especialmente si están neurológicamente intactos, no están tomando drogas y se sienten bien”.
Una mañana de marzo de 2005, por ejemplo, un ama de casa venezolana con cáncer de pulmón recibió la visita breve de su hermana y su sobrina. “Unas tres horas después sufrió una gran impresión cuando, encontrándose preparando el almuerzo, de repente reapareció frente a ella la imagen de madre e hija en el lado derecho de su campo visual persistiendo por pocos segundos”, explicaba el equipo de médicos venezolanos. “Cuatro días más tarde, una hora después de haber visto a un sobrino jugando en el suelo, cuando estaba bañándose, tuvo una visión muy clara de la misma escena”. De nuevo, un escáner de rayos X mostró que la mujer, de 48 años, tenía una metástasis en el lóbulo occipital izquierdo del cerebro.
“La palinopsia es un síntoma muy poco frecuente aunque quizá infradiagnosticado, porque suele ser transitorio y médicos generalistas pueden no reconocerlo”, opina el neurólogo español Eduardo de Pablo, que ha descrito recientemente un caso observado en el Hospital 12 de octubre de Madrid. Su paciente, una chica de 23 años, veía imágenes superpuestas de los objetos en movimiento, “como los agentes de la película Matrix esquivando las balas de Neo”, según las propias palabras de la muchacha. Técnicamente, esta multiplicación de imágenes ante un solo estímulo visual se conoce como poliopsia, una forma de palinopsia.
“En general se considera que es un desajuste transitorio del cerebro, que es incapaz de acoplar la información espacial y visual de forma consistente”, explica De Pablo, que ejerce en el King’s College Hospital de Londres. Este neurólogo también ha estudiado otro síntoma poco conocido, la metamorfopsia invertida, consistente en ver el mundo al revés. En la metamorfopsia, habitualmente se detecta una disfunción en el área 7 del cerebro, localizada a ambos lados de la coronilla. Allí convergen las informaciones sobre la visión, el equilibrio y la postura corporal. “Se cree que el mecanismo de la palinopsia puede ser similar, aunque en este caso las hipótesis están menos fundamentadas”, detalla.
En el caso de la chica que veía como en Matrix, el desajuste de su cerebro se produjo por tomar dos fármacos contra la migraña, zonisamida y topiramato, pero este extraño síntoma también se ha observado en personas con golpes en la cabeza o que habían tomado antidepresivos y quimioterápicos concretos o drogas como la marihuana y el ácido lisérgico.
El neurólogo Luis Carlos Álvaro, del Hospital de Basurto, en Bilbao, cree incluso que el protagonista de El Horla, un relato fantástico de 1886 del escritor francés Guy de Maupassant, también sufría palinopsia. En el cuento, un hombre narra cómo siente la presencia de un ser sobrenatural y convive con él hasta caer en la locura.
“Estos síntomas y su asociación con los diferentes tipos de lesiones son muy útiles para comprender mejor tanto las funciones de las diferentes áreas del cerebro, como las asociaciones entre ellas, las vías de comunicación y los neurotransmisores, las moléculas para transmitir información entre neuronas”, opina De Pablo. “Estos mecanismos son comunes a múltiples enfermedades, lo que puede proporcionar tratamientos dependiendo de la causa”, confía el médico.