Página editada por Antonio L. Manzanero, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. España

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Memoria vs aprendizaje: una confusión que dificulta los avances en la investigación sobre los recuerdos

Cada cierto tiempo nos encontramos en la prensa (incluso la especializada) con noticias como la recogida más abajo, donde se informa de supuestos avances en el conocimiento sobre la memoria. Sin embargo, de su lectura se desprenden graves errores sobre el concepto memoria, aprendizaje, y recuerdo. Memoria y aprendizaje son conceptos relacionados pero no la misma cosa.
En primer lugar debemos tener en cuenta que las ratas NO tienen recuerdos, siendo ésta una alta capacidad propia de la especie humana. Sistemáticamente se confunde aprendizaje con memoria. En realidad, los ratones aprendieron que un determinado lugar era peligroso, nada que ver con los recuerdos de hechos traumáticos, asociando ese contexto con una determinada conducta. ¿Qué es un ratón traumatizado? ¿Se trata de un ratón que trata de huir de ese lugar dañino? Lo único que se ha conseguido es extinguir esa respuesta de aprendizaje. Los mecanismos de extinción de las respuestas condicionadas se conocen hace tiempo. En cualquier caso resulta relevante conocer que puede haber genes implicados en estos mecanismos. Pero nada de olvido, ni de recuerdo, ni de memoria.
Si esto fuera así, en humanos nos podríamos encontrar que el recuerdo persista, aunque ya no genere las conductas o emociones que esperamos al tratarse de estimulos aversivos, potencialmente peligrosos. Ante esto nos surgen algunas preguntas, que podrían llevarnos a pensar en resultados no precisamente positivos de estas intervenciones. 
  ¿Esta inhibición o extinción de la respuesta podría incrementar las conductas de riesgo?¿Es malo huir de los peligros?
  ¿Si se produjera realmente el olvido, dificultamos el aprendizaje y estaríamos condenados a repetir una y otra vez estrategias o conductas equivocadas? ¿Resulta adpatativo?

Recordemos las reflexiones sobre el miedo aparecidas hace un tiempo y que recogimos en estas páginas
http://psicologiadelamemoria.blogspot.com.es/2011/05/vivir-con-miedo.html



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Descubren un nuevo gen que permite olvidar recuerdos postraumáticos
Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han llevado a cabo una nueva investigación que podría ser clave a la hora de tratar los trastornos por estrés postraumático. Este nuevo estudio ha descubierto el importantísimo papel que puede llegar a desempeñar un nuevo gen, conocido como Tet1, esencial para el proceso de extinción de la memoria.
04/10/2013




Según los investigadores, el gen Tet1 parece controlar a un pequeño grupo de otros genes necesarios para la extinción de memoria. Li - Huei Tsai, directora del Instituto Picower del MIT para el Aprendizaje y la Memoria, junto al resto de su equipo, llegaron a esta conclusión tras experimentar con ratones en una reciente investigación, cuyos resultados han sido publicados en la revista Neuron.

Estos animales fueron divididos en dos grupos: uno, con el Tet1 activado y otro con el gen anulado. Ambos grupos fueron introducidos en jaulas en los que se practicaron pequeñas descargas eléctricas para provocarles una experiencia algo traumática. Al volver a ingresar en la jaula una vez formada la memoria, los ratones con el Tet1 anulado continuaban traumatizados porque asociaban ese espacio a la mala experiencia vivida. Sin embargo, el otro grupo fue capaz de 'olvidar' ese pensamiento negativo y de aprender nuevas tareas, desvaneciéndose así los recuerdos antiguos.

METILACIÓN DEL ADN
"En realidad, no se borra nada de la memoria original", explica la investigadora, sino que hay dos memorias que compiten entre sí y una se impone a la otra en función de si el Tet1 domina o no. "El viejo rastro de la memoria está diciendo a los ratones que ese lugar es peligroso. Pero la nueva memoria les informa que ahora ese lugar es seguro", dice Li - Huei Tsai. Por tanto, los ratones con el Tet1 anulado se quedan anclados en sus viejos pensamientos y son incapaces de extinguir el viejo recuerdo y de aprender cosas nuevas.

Tal y como explica el MIT, los investigadores encontraron que el efecto que ejerce el Tet1 sobre la memoria depende la alteración de los niveles de metilación del ADN, una modificación que controla el acceso a los genes. Cuando estos niveles son altos, los genes no se activan, mientras que los niveles más bajos permiten que se expresen.

Los resultados sugieren que es necesario establecer un nivel de umbral de la metilación para la expresión de los genes y el trabajo de Tet1 es mantener baja la mutilación. De esta forma, se garantiza que los genes necesarios para la formación de la memoria están preparados y listos para ponerse en marcha en el momento en que seas necesarios.

Ahora, los científicos confían en la estimulación de este gen en seres humanos para ayudar a tratar casos de trastornos postraumáticos y adicción.